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lunes, 20 de abril de 2015

Sturgeon lanza el programa de los independentistas para 'liderar en Reino Unido'

  • La líder del Partido Nacional Escocés presenta un ambicioso 'programa de Gobierno'

  • La escocesa insiste en la necesidad de poner en marcha 'una alianza progresista'

  • Nicola Sturgeon, durante la presentación de su programa de Gobierno,...
  • Nicola Sturgeon, líder del Partido Nacional Escocés (SNP), ha lanzado en Edimburgo el órdago a lo grande de los independentistas para "liderar en el Reino Unido". En un guiño calculado a los laboristas, la ministra principal escocesa ha puesto sobre la mesa unambicioso "programa de Gobierno", que va desde la cancelación del programa de submarinos y misiles nucleares Trident a la marcha atrás de los recortes sociales de la 'era Cameron'.
    Sturgeon ha insistido en la necesidad de poner en marcha "una alianza progresista" y "una alternativa contra la austeridad en el Reino Unido y ha tendido sobre todo la mano a las regiones del norte de Inglaterra, especialmente golpeadas por las crisis, donde el independentismo escocés está sirviendo de revulsivo.
    La ministra se ha ofrecido a los laboristas para formar "una mayoría anti-tory" y para la formación de un Gobierno "mejor y más audaz". Además, ha ofrecido "los ocho años de experiencia del SNP en el Gobierno escocés" como garantía de estabilidad.
    "Durante la campaña del referéndum, los defensores del "no" nos prometieron que la voz de Escocia sería tenida en cuenta", ha recordado Sturgeon. "De hecho, nos dijeron que Escocia no debería dejar el Reino Unido, sino que debería liderar el país".
    La líder del SNP ha asegurado que su partido no está buscando "una puerta trasera hacia la independencia". "Estamos tendiendo una mano amistosa al resto del Reino Unido", recalcó. "Lo que sería imperdonable es que nuestra voz no se escuchara si logramos lamayoría de los votos en Escocia"
    "Ahora que Escocia ha decidido seguir siendo parte del sistema de Westminster, la insistencia en que nuestra voz no sea oída será claramente ilegítima si la gente decide elegir un elevado número de diputados del SNP", ha recalcado la líder independentista. "Una fuerte presencia parlamentaria servirá para reequilibrar la balanza y restar poder a la City de Londres, y compartir y extender la riqueza en otras regiones de Inglaterra que han sido marginadas".

viernes, 19 de septiembre de 2014

Escocia vota 'No' a la independencia del Reino Unido con una diferencia de diez puntos

  • El 'No' obtiene dos millones y el 'Sí' 1,6
  • El dato de participación llega al 84,59%
  • Glasgow vota 'Sí' y Edimburgo se inclina por el 'No'
http://www.rtve.es/noticias/20140919/sondeo-da-victoria-referendum-escocia-54-votos/1014320.shtml

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Gran Bretaña ofreció poderes a Escocia si no la abandona


En el último tramo de la campaña de cara al referéndum independentista de Escocia de mañana, los líderes de los principales partidos políticos británicos —conservadores, laboristas y liberal-demócratas— se comprometieron a otorgar poderes a los escoceses si se impone el "no" a la independencia en la histórica consulta. Las promesas incluyen ayudas sociales y, sobre todo, mayores poderes de decisión para el gobierno escocés a través de su Parlamento.
El primer ministro David Cameron, el líder liberal demócrata, Nick Clegg, y el líder laborista, Ed Miliband, dejaron de lado sus grandes diferencias y prometieron por escrito a los escoceses, mediante un comunicado conjunto, que si rechazan la independencia de Reino Unido y votan por el "no" habrá amplios poderes para el Parlamento de Escocia y abundantes recursos para el sistema de salud pública escocés (NHS, por sus siglas en inglés), así como para otros servicios públicos en la región del norte de las islas británicas. El comunicado, firmado por los tres políticos y publicado por el diario británico Daily Record, fue negociado por el ex primer ministro Gordon Brown y por los laboristas escoceses con el objetivo de aportar "plena confianza" sobre las propuestas que los líderes vienen realizando en la campaña.
Un Parlamento más fuerte. La primera parte del acuerdo tripartito promete "nuevos y amplios" poderes para el Parlamento de Escocia, mediante la garantía de "un proceso y un calendario" previamente acordado por las tres partes, trasferencia que se iniciará el mismo 19 de septiembre, un día después del referéndum. Esto sería la culminación de la llamada "devolución" de poderes iniciada en 1998, algo así como un máximo de poderes delegados o "devueltos" dentro de los límites que impone ser parte del Reino Unido (este se conforma con las naciones de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte). Los líderes británicos señalan que están de acuerdo en que el Reino Unido existe para "garantizar las oportunidades y la seguridad para todos los ciudadanos", compartiendo los recursos "de una forma equitativa". En tercer lugar, consagran por escrito la promesa de que la "última palabra" sobre la financiación del sistema de salud escocés, así como del resto de sus servicios públicos, "recaerá sobre el gobierno de Escocia", en lo que sería una evolución de la llamada "fórmula Barnett" (un mecanismo utilizado por el Tesoro del Reino Unido para ajustar las asignaciones del gasto público). El último tramo de la campaña modificó bruscamente su intensidad luego que hace 9 días la empresa de sondeos online YouGov difundió por primera vez resultados favorables al "sí", lo que hizo caer la libra esterlina tres días consecutivos y desató el pánico en los mercados y la clase política británica.
La mano de Gordon Brown.Las promesas de los tres líderes británicos fueron bosquejadas por primera vez por el ex primer ministro, Gordon Brown, quien ayer en un discurso pronunciado en Edimburgo, subrayó que "lo que la gente busca es un calendario, un plan, un mecanismo para la «devolución» y una idea clara de qué ocurriría tras un voto negativo". El ex jefe de gobierno remarcó que "el status quo ya no es una opción". Brown, de nacionalidad escocesa, subrayó que hace falta "un gran cambio en la Constitución" y avanzar "muy cerca de algo próximo al federalismo" en el Reino Unido. "El cambio está en el aire y el cambio está en camino", aseveró. Según su propuesta, "con fechas topes firmes", el debate sobre la cesión comenzaría al día siguiente de la consulta y el gobierno de coalición que forman conservadores y liberaldemócratas fijaría las opciones de las competencias a devolver a Escocia antes de fines de octubre. Antes de fines de noviembre se definirían estas nuevas competencias en consultas con la sociedad civil, tras lo cual se elaboraría una nueva "ley de Escocia" para fines de enero. En suma, Brown ofreció un calendario estricto y preciso. A cambio, los escoceses deben poner "no" en la boleta.
Nuevos sondeos. Dos nuevos sondeos publicados ayer dan un pequeño avance al "no" en el referéndum de mañana. Un sondeo del instituto ICM da un 45 por ciento al "no", comparado con el 41 por ciento que votaría a favor del "sí" a la independencia. Los indecisos son 14 por ciento. Por su parte el instituto Opinium augura un 49 por ciento de negativas y un 45 por ciento de apoyos, con un 6 por ciento de indecisos. Cuando no se incluye a los indecisos, ambas encuestas vaticinan un resultado idéntico: 52 por ciento para el "no" y 48 por ciento para el "sí". Sin embargo, el margen de diferencia es muy pequeño y entra dentro del margen de error, aunque se repite la tendencia de los últimos sondeos, que es una recuperación relativa del "no". Pero visto desde el otro lado, el "sí" subió entre uno y tres puntos porcentuales respecto a anteriores sondeos. A principios de año la ventaja de los partidarios de seguir en Reino Unido era holgada, pero en los últimos meses la distancia se ha ido reduciendo.
2011, año clave. La consulta independentista surge del triunfo en 2011 del partido nacionalista en los comicios regionales de ese año. El Partido Nacionalista Escocés (SNP, según sus siglas en inglés), ganó ese años la mayoría absoluta, algo sin precedentes en el Parlamento escocés. Tras ese resultado, el primer ministro británico David Cameron aceptó en 2012 la propuesta del SNP, que ejerce el gobierno regional escocés y pedía celebrar un referéndum para preguntar a los escoceses si quieren seguir siendo parte de la unión del Reino Unido o prefieren separarse.
http://www.lacapital.com.ar/el-mundo/Gran-Bretaa-ofrecio-poderes-a-Escocia-si-no-la-abandona-20140917-0023.html

sábado, 13 de septiembre de 2014

Las claves del conflicto en Escocia

No menos de medio millón de catalanes salieron ayer a copar las principales calles de Barcelona en un claro mensaje hacia Madrid, que se niega a autorizar su referéndum independentista para el 9 de noviembre, y con los ojos puestos al otro lado del Cantábrico, donde los escoceses les marcan en cierto modo el camino con su propia consulta el jueves que viene. Desde allí, sin embargo, llega una imagen que no quieren repetir.
Es que una táctica equivocada y la profundización de la política de recortes presupuestarios llevaron a que a seis días del referéndum en Escocia, este territorio históricamente enfrentado con Inglaterra haya producido una crisis política impredecible que se reflejó en lo que se podría llamar el "efecto tartán", con la caída de la libra y el desplome en la bolsa, arrastradas por lo que se juega en la patria de William Wallace, el héroe vestido con el tradicional kilt de tela de entramado de colores tribales –que eso es el tartán– llevado al cine por Mel Gibson en 1995 en Corazón Valiente.
La difusión de encuestas con un final cabeza a cabeza llevó a la desesperación a la dirigencia política británica, que a última hora puso como líder de la campaña por el No a un nativo de Escocia como el laborista Gordon Brown, que fue primer ministro y confían en que podría inclinar la balanza entre los aún indecisos para la consulta del 18 de setiembre. Pero al mismo tiempo desplegaron todo tipo de promesas y amenazas como para que los "scottish" no vayan tranquilos a las urnas.
Cuando en octubre de 2012 los primeros ministros David Cameron y Alex Salmond firmaron el acuerdo para al referéndum el mundo era otro. El inglés miraba sondeos que daban un 60% de escoceses a favor de mantenerse en el Reino Unido y se dio un par de lujos –pecado de soberbia o Hybris, diría algún griego– que ahora lo hacen maldecir la falta de perspicacia personal y de Westmister, la sede del parlamento británico. Y que asustan en La Moncloa, la sede del gobierno español.
En ese momento Londres dejó en manos de la legislatura escocesa la forma en que se iba plantear la cuestión al electorado y aceptó solo dos preguntas, eliminando la posibilidad de que además de decidir por Sí o por No se pudiera proponer mayores poderes para el gobierno local pero dentro del Reino Unido. A la vez, dejó de lado ciertas trabas legales y ya no hace falta la aprobación de Westminster, como pedía una ley de 1998 –que bueno es decirlo, ya había aprobado mayor autonomía a la región– para eventualmente modificar la constitución hacia una separación formal.
Los nacionalistas decidieron entonces que el plebiscito coincidiera con el 700 aniversario de la Batalla de Bannockburn, cuando las fuerzas escocesas lideradas por Robert the Bruce –Wallace ya había sido bárbaramente torturado hasta la muerte en un tenebroso espectáculo público– derrotaron a los invasores ingleses. En pueblos tan tradicionales como los de esta isla, el dato es otra señal para arrastrar voluntades tras de un símbolo del orgullo nacional.
Cameron había llegado al gobierno mediante una alianza de los conservadores con los demócratas liberales de Nick Clegg para derrotar al laborismo, desgastado tras la gestión de Brown. Ahora, esos mismos personajes se agarran la cabeza tratando de "salvar la Unión". Es así que el ex líder laborista se apersonó a prometer a sus connacionales que Londres está dispuesto a brindar más libertades para que los escoceses sigan "perteneciendo", la opción descartada dos años atrás. Y a abrir la mano para mantener lo que queda del "Estado de bienestar".
 http://www.infonews.com/2014/09/12/mundo-161928-las-claves-del-conflicto-en-escocia.php

domingo, 14 de agosto de 2011

Escocia aprovecha la falta de disturbios para diferenciarse


El gobierno escocés pide que no se hable de "disturbios británicos" porque es "un problema inglés". Londres sigue copada por policías.

Edimburgo. La alta presencia policial en calles de Inglaterra contrasta con la tranquilidad y la paz que se vive en la vecina Escocia, en la que no hubo incidentes de violencia callejera, y donde sus ciudadanos y gobernantes miran con distancia lo que consideran un “problema inglés”.
El número de agentes es el normal para estas fechas, confirmó la policía escocesa, que recordó que no hay ningún motivo para elevar la alerta.
Después de que, desde el sábado 6 de agosto, los altercados afectaran gravemente a las principales ciudades de Inglaterra, el primer ministro escocés, el nacionalista Alex Salmond, pidió que no se les llamara “disturbios británicos”, ya que sólo afectaron a una de las regiones autónomas de Gran Bretaña.
Las declaraciones fueron polémicas, pero coinciden con el sentir general de los escoceses, que aprovechan estos incidentes para marcar diferencias con sus vecinos.